La calidad de las técnicas de reproducción asistida y la flexibilidad de la legislación española está propiciando que haya una aumento significativo de mujeres europeas que vienen a Estado a realizarse dichos tratamientos.

Según el reportaje "Euskadi reclamo para el turismo reproductivo" publicado el día 3 de mayo de 2016 en la versión del Diario Vasco, en Euskadi estos últimos años se ha producido un aumento de casi el 300% en las reproducciones asistidas proporcionadas a mujeres francesas.

Se tratan de personas que viven cerca de nuestras fronteras, sin embargo la proximidad geográfica no es el motivo principal, en numerosos supuestos hay personas acuden a las clínicas vascas a someterse a tratamientos a los que no pueden acceder en su país de origen.

La flexibilidad del marco jurídico español es manifiesta si se compara con la legislación francesa. En Francia se prohíbe que las mujeres sin parejas sean madres a través de este método, debe haber una pareja que pueda co-responsabilizarse de la familia. Este supuesto también es extensible a la mujer viuda, donde el art. 9 de la Ley 14/2006, de 26 de mayo, sobre técnicas de reproducción humana asistida, permite que el marido pueda prestar su consentimiento, por los mecanismos previstos, para que su material reproductor pueda ser utilizado en los 12 meses siguientes a su fallecimiento para fecundar a su mujer.

Por lo que respecta a las parejas de hecho, la legislación francesa exige acreditar que los miembros tengan relación afectiva, debiendo  justificar al menos 2 años de convivencia;

Según el diario vasco se ha creado una Unidad Internacional para atender a las pacientes dentro de dichas clínicas. La primera visita explica el tratamiento y posteriormente se mantiene un seguimiento diario, por skype o teléfono donde se concretan las fases de duración y las actuaciones que se llevarán a cabo.

En definitiva se trata de una elección de ley aplicable que propicia el aumento de las reproducciones asistidas transfronterizas en nuestro territorio.